Fue perdiendo su temperatura lentamente, de manera que se dieron procesos químicos y físicos que permitieron que sus minerales se desarrollaran con muchas particularidades, como por ejemplo sus importantes dimensiones.
Estas rocas fueron arrancadas de la profundidad y puestas en superficie debido a grandes esfuerzos provocados por otros movimientos de placas que han ido acomodando el tablero de los terrenos geológicos como si fueran piezas de un rompecabezas y el último empujón importante lo recibió desde Los Andes, hace como 10 millones de años atrás.
Desde entonces la dinámica que juega con la superficie de la Tierra, con el sol, el agua y la gravedad como motores de la gran máquina modeladora, han alumbrado al absoluto dueño de las alturas cordobesas.
Semejante historia geológica no podía menos que generar un complejo arreglo de paisajes de rocas fundamentalmente claras, que van desde redondeadas, arrasadas, cubiertas por verdes pampas, recorridas y surcadas por infinitas vertientes y arroyos hasta verdaderas paredes y picos encrestados. Así es el Champaquí, diverso, complejo, dinámico e indudablemente bello). |